Jarosaw Kaczyski afronta la mayor rebelión interna de su carrera política. El fundador y líder histórico de Ley y Justicia (PiS), que ha dominado la derecha polaca durante dos décadas, libra una guerra abierta con su antiguo primer ministro, Mateusz Morawiecki. El pulso por el control del partido amenaza con fracturar a la principal fuerza de la oposición y reconfigurar el espacio conservador frente al Gobierno de Donald Tusk.
El detonante fue una declaración exigida por la dirección del partido en la que sus dirigentes debían comprometerse a no participar en asociaciones de carácter político. Kaczyski pretendía aislar así Desarrollo Plus (Rozwój Plus), la plataforma impulsada por Morawiecki. Tras darles varios días para firmarla, cerca de cuarenta diputados de un grupo parlamentario de 186 escaños y un senador se negaron a hacerlo. «Todo el mundo sabía lo que estaba firmando y también cuáles serían las consecuencias de no firmar», justificó después Kaczyski. La crisis dio este miércoles un salto cualitativo cuando Morawiecki anunció la constitución del grupo parlamentario Rozwój Plus, integrado por los 40 parlamentarios rebeldes. La ruptura deja así de ser una amenaza interna para adquirir reflejo institucional en el Sejm.
La creación de este nuevo grupo es posible en Polonia porque el mandato pertenece a los diputados y senadores, no al partido con el que fueron elegidos. El reglamento del Sejm permite que un número suficiente de parlamentarios constituya una fracción propia durante la legislatura, aunque no represente a un partido registrado ni haya concurrido a las elecciones con esas siglas. En la práctica, Rozwój Plus pasa a disponer de entidad propia en la Cámara, mientras la eventual creación de un nuevo partido político queda, por ahora, para una fase posterior.
El giro obedece a una batalla por el relato. Kaczyski quiere evitar que Morawiecki se presente como víctima de una purga y presiona a sus seguidores para que se marchen por iniciativa propia. Morawiecki pretende sostener lo contrario: que es el líder histórico del PiS quien ha provocado la ruptura. Ninguno quiere cargar con la responsabilidad de dividir a la derecha polaca.
Más que por su programa, Desarrollo Plus inquieta a Kaczyski por lo que representa. Durante dos décadas, el líder del PiS ha conservado el control equilibrando las distintas familias del partido e impidiendo que ninguna acumulara poder suficiente para disputarle el liderazgo. La plataforma de Morawiecki rompe ese esquema porque articula, por primera vez, un polo de poder organizado al margen de Kaczyski. Morawiecki insiste en que no pretende sustituir al PiS, sino ensancharlo. «Luchamos por la unidad del PiS hasta el último momento», sostiene, para defender lo que él mismo denomina una «estrategia de dos pulmones»: mantener la fortaleza electoral del partido y, al mismo tiempo, abrirlo a nuevos sectores del centroderecha. Kaczyski, por el contrario, ve en Desarrollo Plus el embrión de un partido paralelo.
