Montecristi, República Dominicana. – Tras haber entregado sus mejores años al Proyecto La Cruz de Manzanillo, cientos de trabajadores envejecientes enfrentan hoy una realidad dolorosa: la vejez sin sustento, sin prestaciones y sin pensiones.
Son hombres y mujeres que fueron testigos de distintos gobiernos y administraciones, que sostuvieron con su esfuerzo un proyecto emblemático para el desarrollo nacional, y que ahora viven en el abandono y la precariedad.
Muchos de estos antiguos trabajadores se encuentran en condiciones críticas de salud, deteriorados por el paso del tiempo y sin acceso a una pensión solidaria que les garantice lo más básico: alimentación, medicamentos y atención médica regular.
No se trata simplemente de cifras ni de antiguos jornales. Se trata de personas que dedicaron su vida productiva a un proyecto que representó progreso y esperanza para la región Noroeste y para todo el país. Hoy, la falta de reconocimiento y protección social constituye una herida abierta que interpela la justicia social y la responsabilidad del Estado.
Ante esta situación, hacemos un llamado a las autoridades competentes para que se reconozca la deuda social con estos trabajadores y se establezca, al menos, una pensión solidaria que les permita vivir con dignidad en la etapa final de sus vidas.
La historia no puede olvidar a quienes la construyeron con sus manos. La sociedad dominicana está llamada a responder con gratitud, justicia y humanidad.