Opinión

Timarín dos pingüe, Cuca máscara… ¿quién fue?

Por:
Lic. Rayfi Luis

Creo que muchos recordamos esta conocida frase de un juego infantil, utilizada en aquellos tiempos para seleccionar o eliminar a un participante. Una dinámica aparentemente inocente, pero que hoy, en otro contexto, parece haberse replicado en la vida política del municipio Santo Domingo Oeste.

Y es que esta expresión cobra vigencia tras la reciente elección del bufete directivo de la sala capitular, donde quedó evidenciada la sagacidad y capacidad de articulación del saliente presidente, Joan Herrera, frente a la falta de tacto político por parte de la alta dirigencia del PRM en el municipio.

“Timarín” fue la apuesta del partido: el joven regidor Michael, seleccionado como su candidato para dirigir los destinos del concejo municipal en el período 2026-2027. Sin embargo, “dos pingüe” fue el resultado. No se tomó en cuenta el rol de una oposición —PLD y FP— que, con una jugada estratégica, envió un mensaje claro: la falta de unidad dentro del PRM.

En medio del escenario, no han faltado quienes buscan señalar responsables, mencionando a figuras como el director del PROPEP, Robert Polanco; la viceministra Scarlett Benzan; así como al exalcalde José Andújar y a Radhamés González. No obstante, más que buscar culpables individuales, parece evidente que quien realmente salió fortalecida fue la oposición, que ha sabido capitalizar las debilidades internas del oficialismo.

Este episodio deja dos reflexiones importantes para la dirigencia perremeísta.
La primera: es urgente una revisión interna. Las autoridades deben evaluarse y propiciar procesos que fomenten la cohesión real, no una unidad superficial que termine generando este tipo de desaciertos.

La segunda: queda al descubierto la existencia de al menos dos corrientes dentro del PRM en Santo Domingo Oeste. Por un lado, una alineada con la dirección partidaria; y por otro, un bloque encabezado por Radhamés González, la doctora Lora y el liderazgo en ascenso de Joan Herrera.

Ahora queda la interrogante: ¿qué pasará con aquellos que no acataron la línea del partido? ¿Se aplicarán sanciones, incluso expulsiones, o simplemente se harán ajustes internos para evitar que estas fracturas se repitan?

Lo cierto es que la elección de Virginia Jáquez como presidenta y José Radhamés González como vicepresidente de la sala capitular, producto de este desacuerdo, pone en tela de juicio el liderazgo y la capacidad de control político de las autoridades del partido en el municipio.

Al final, como en el juego infantil, alguien queda fuera. La diferencia es que aquí no se trata de un juego, sino del rumbo político de una demarcación clave.

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